Los negocios… Puertas adentro

Los negocios… Puertas adentro

Escribe: Rosendo P. Gabino

Mau Katt  reta al peronismo pulcro y dialoguista en un confuso mensaje en horario apto para todo público.
Miguel Peceto líder del grupete se ofusca por los dichos y ¿contraataca? Realismo y teatro se juntan en la política Argentina.

Los negocios en política se cocinan dentro de cuatro paredes, a la sombra. Romper la privacidad es no respetar  la ormetá, como dice Mario Puzo en el Padrino.  Estos atrevimientos se pagan, a veces, muy caro.
El peronismo dialoguista surgido desde la asunción del televendedor de lámparas led fue un aliado de fuste en el Senado Nacional. Fuera del ámbito parlamentario el justicialismo blanco se mostró amigable y dador de  gobernabilidad  ilimitada.   No se molestó en ser almidonado por el rocio de Cambiemos.
El interbloque comandado por el camaleónico Miguel Ángel Peceto es todo un paradigma sobre los cambios de comportamiento.
Elegido bajo el auspicio del FPV  se  declaró en rebeldía y armó su propio boliche.  Es válida su representación?
Hoy es un testigo arrepentido, auto flagelado, que busca el perdón de los conservadores. Esos  muchachos le sientan muy bien, pero  no lo admiten como un par por su pasado populista; hay desconfianza.  Por lo menos comparten su amor por latinoamérica y sus inmigrantes, las langostas devoradoras. (Ver: ¡La culpa es del boliviano!, ¿Seguro?)
En los últimos días todo seguía igual.  Don Peceto  tendió otra  manito a Mau Katt retrasando una semana el tratamiento en comisión de la ley antitarifas girada con media sanción desde diputados. A pesar del favor, El contorsionista del barbijo  devolvió un desplante televisado con destinatario rotulado: “Les pido a los senadores que demuestren que existe un peronismo responsable que no se deja conducir por las locuras que impulsa Cristina Fernández de Kirchner”. Apretada y desplante a plena luz del día.  Tratar de tibios a los muchachos no es buen consejo.  Peor aún, cuando se pueden vengar y pronto.
Ya en el recinto, y para profundizar el agravio, el ministro del interior “el Consigliere frizado”,  intentó convencer  a los miembros  de la “familia”  de Peceto en forma personalizada a espaldas de su Don.  La maniobra fue tan vulgar que hasta le interceptaron los mensajes de whatsapp.  Berretada que le asegura un nuevo congelamiento.

A votar y a vetar 

El día de la votación llegó y el boliche de Peceto mantuvo cerradas las puertas con fuerte custodia.  El peronismo racional se puso a la defensiva listo para gruñir y tirar el tarascón.
Peceto finalmente dio su arenga y pasó una factura superior a la de cualquier servicio.  No dejo punto sin fustigar. Ordenó a toda su familia y el resultado fue el voto afirmativo a la ley.
Mau Katt volvió a ser Vetoman, el villano de CABA y todo quedó reducido a la nada. Muchos callaron de forma cómplice: sindicalistas, periodistas y los siempre conversos oficialistas de turno. Todo lo orgánico de los días previos se volvió pétreo.
La jugada de Miguel Peceto lejos de alejarlo del poder amarillo le da una nueva perspectiva.  Ahora, no solo sonríe cómplice, también, muestra los dientes: realismo versus teatro.
Su margen de negociación crece y su poder de Don de expande.  Eso si, bajo las leyes de la  Ormetá lugar donde los negocios fluyen. Por supuesto, a las sombras.

 

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