El radicalismo y el apoyo al golpe del 55

Una publicación en La Voz del Interior con fecha 16 de septiembre proclamaba: “Los ciudadanos radicales expresan su más decidida adhesión al movimiento revolucionario apoyado por la Armada, el Ejército y la Fuera Aérea… ¡Ciudadanos, a las calles para defender la libertad, la democracia, la justicia y la paz de la familia argentina!”. Firmantes: Arturio Illia, Juan Palmero y Eduardo Gamond.

Fuente: Simon, H . Radicales y militares 1955-1983. Primera ed., Editorial Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Buenos Aires, 1997.

¿Qué pasa dentro de un Country?

¿Qué pasa dentro de un Country?

A modo de introducción

Para algunos los country funcionan como un mundo paralelo. Anhelo de paraíso deseado. Elixir de las crueldades del inframundo que azota a los desdichados que cohabitan fuera del muro protector. Son los condenados disponibles al sacrificio a campo abierto.
Sobre los habitantes muro adentro, la  masa popular rumorea que ahí se encuba  una muestra de lo peor de la especie.  Laboratorio permanente para la producción, reproducción y perfeccionamiento de los dueños de la pelota.
Los inquilinos del muro aducen ser víctimas de una envidia sin fin. Se definen como el resultado de la meritocracia positiva por sobre la vagancia e inoperancia de los extramuro. Lo único claro es que forman parte de la renovada y glamorosa  burguesía autóctona.

Viaje e ingreso

Uno viene por la ruta, y a sus márgenes, en forma periférica, la vista  detecta emergentes paredones. Fortalezas contenedoras de otras realidades y preocupaciones.
Al llegar uno enfrenta el ingreso. Con el auto en “punto muerto” y el freno de mano al tope se apresta al futuro control. Todo simula un puesto  fronterizo aduanero. Solo faltan los perros “olfateadores” de narcóticos y explosivos.  Por un instante, nos invade la sensación de encarnar  la piel de un mexicano y su prole prestos a traspasar a Gringolandia.
La primera posta está franqueada por fulgurantes  conos naranjas.  Lo que sigue es  la requisa. Un lumpen del bajo mundo sale de la garita de seguridad.  Nos recibe amable. Intenta mostrarse sagaz y observador. Insinúa un breve interrogatorio. Hay que explicar nuestras intenciones. Estar en la lista de los “esperables”  alivia el trámite.  Pero cuidado,  no siempre.
Lo que sigue divide aguas: “abra el baúl por favor”. Para algunos, simple protocolo, para otros, golpe bajo y principio de indignación.
La fase uno cierra con una mirada desconfiada por el interior del auto. “¡Qué pase!”, se escucha del handy.  Los conos se corren.
Apenas se recorren unos metros hasta la barrera principal. El acceso total está próximo. Antes,  el ultraje final se consuma: “documento por favor”. Soy de los indignados.

El auto

La suerte del visitante es variable.   Aquellos que llegan en frondosas camionetas o máquinas deportivas de última generación rearmonizan el paisaje, lo potencian.  Conclusión: ingreso express. No hay VTV.
Después están los visitantes que involuntariamente  arriban y  descomponen el concepto del lugar. Traen la visual, el sonido y  aroma del conurbano profundo.  Autos con poco brillo y muchos kilómetros. Escapes roncos y paragolpes mal ajustados. Máquina y ocupantes son modelos para el goce de  arqueólogos, antropólogos y otros.
Estos sujetos son sospechosos de tiempo completo.  Requieren revisión de entrada y  salida. Si hay VTV.

En las entrañas

Cuando los visitantes ingresan atrás quedan  las costumbres del barrio a cielo abierto.  Los posibles antojos no se pueden cumplir.  Si alguien quiere algo del kiosko o la panadería deberá salir y hacer kilómetros para encontrar lo deseado. Y por favor, ¡no se olvide nada!
De entrada resaltan los carteles de máxima veinte, niños jugando. !Pero cuidado! que los retoños  se divierten con los  “cuatri” a paso súbito, repetidamente, fuera  de la ley. ¿Los Caprichitos de Oaky?
No faltan los adolescentes sentados o desparramados en las insignificantes rotondas.  Reducen la acera, ¿y?  Nada los perturba y los mueve. El conductor debe detener el auto y esperar que las “vacas sagradas hindúes” se muevan.
La movilidad infanto juvenil, que es mínima, sobresale  en proporción a un sitio  donde la quietud gana.
Las casas se reproducen como fotocopias. Las diferencias radican, casi con exclusividad, en el tamaño. Predominan los colores ocre y algún terracota que destaca entre tanta palidez.
La idea de un verdadero entorno campestre está fuera de catálogo. Uno tiene la  sensación de ser un pequeño muñeco que habita en una coqueta maqueta tamaño natural. Todo es rígido, adusto, como resultado del “contrato” de estilo y gracias a los arquitectos de revistas. Por doquier se respira el exceso en el  arte de la clonación.  Sí, irremediablemente aburrido. Una mirada en línea recta evoca una recorrida entre  ceremoniosos mausoleos.  ¿A qué nos recuerda el mármol,  el césped, los pájaros y el silencio?
Algunos opinan  que gana la  apariencia por sobre el uso.  Otros, mal pensados, hablan de espiritualidad  blanqueadora.

Qué se puede hacer salvo ver películas

El sol es digno de disfrutar e invita a una caminata.  A poco de comenzar estoy detrás de dos mujeres que conversan efusivas.  De la plática se desprende que ambas viven en el country.  Una parece que lleva poco tiempo. Hace consultas de  todo tipo.  Puntualmente, Pregunta sobre el servicio doméstico; su acompañante responde: “mañana a la mañana están todas las “muqui” en la puerta” vos elegís la que te gusta”. Quedo absorto.  ¿Elección de la reina del lampazo o simple subasta?
Siguiendo en el rubro ocio, si hay algo que abundan, son las piscinas.  Pulcras y radiantes destellan  bajo un cielo despejado.  Los” purretes”   chapotean  con y sin flotadores mientras los padres gesticulan con evidente mal humor. Abunda el “dale boludo”.
En las  canchas de fútbol no se avistan jugadores.  La sensación es que nunca un  botín pisó el césped.  Los dueños del medio campo son los teros siempre dispuestos al juego recio.  El  espolón desenvainado espera gresca.
Una plaza pequeña y deprimente, como la de cualquier barrio,  tiene el agite  de un feriado.  Un abuelo y su nieto deambulan entre los juegos.
En el lago artificial se lleva a cabo uno de los principales entretenimientos del domingo por la tarde: darle de comer a los gansos. Estos plumíferos conforman una  banda de rufianes glotones dispuestos a todo por unas migajas. Esa pandilla sabe generar suficiente terror y por ende adrenalina. Lejos lo mejor del country.

El adiós

La garita está mateando. La bolsa de bizcochos de grasa es la responsable de que “Don  seguridad” no pueda hablar.  A pura seña  manual  hace el  “pasa, pasa”.  No hay sellado de pasaporte.
La ruta de vuelta está cargada. Autos y camiones forman una larga oruga que se desplaza   con total parsimonia.  El cielo rosado y los últimos destellos de luz pegan directo a los ojos.   La  radio dispara los resultados de otra  jornada futbolera.  Avellaneda canta y festeja.
Atrás queda el country y su mundo.  Adelante la vuelta al barrio sin muros pero enrejados hasta el cielo y más. Ironías del mundo de hoy.
Al volante uno ya piensa en el lunes.

Dos descensos en una temporada: Argentina primera C

Dos descensos en una temporada: Argentina primera C

Los ñoquis verdes del veintinueve

Escribe: Rosendo Pío Gabino
Por la mañana, el presidente Mauricio Macri, miró a cámara y lanzó un lacónico e inorgánico  aviso parroquial  de más de un minuto. Lo hizo casi de corrido; proeza  panamericana.  Resultado cero.
Mau acumula méritos para ser meteorólogo en algún programa de radio barrial.  Describe de forma anodina los problemas económicos del país. Su universo  de posibilidades se reduce a situaciones tormentosas, borrascas internacionales.  Tempestades bíblicas.
Balbucea timorato sobre un universo bellaco que acecha a la  Argentina.  El arca de Noe lista en amarras.
Sus palabras buscaron  conmover a los bribones del sector financiero.   Seres sensibles y patriotas como el jade.  De  la alocución a la expectativa y  reacción de los mercados. ¿Cómo respondieron los muchachos de la city? se cagaron de risa. Le hicieron bullying.
Sin anestesia ni titubeos le pasaron la aspiradora. Rápido le reventaron los 300 millones que puso en subasta el Toto, el puteado. Ver:Gracias por tanto: la nueva última cena

El día después apareció Marquitos

El día veintinueve de agosto cerró la jornada de TV con programación especial en asuntos político-económicos.  La previa al tan esperado  día después. ¿Ceremonia anticipatoria?
Y el treinta llegó. Habló Marquitos, el cínico providencial. El jefe de ministros, humo tóxico creado por los medios  que suma adeptos para su decapitación, dijo: “No estamos ante un fracaso económico ni mucho menos”.  Palabras abyectas.
Los muchachos de la city volvieron a responder: ¿Cúanto?, ¡quiero vale cuatro! Se comieron de un  bocado los  330 millones que subastó el puteado.  Le mojaron bien la oreja. La  fiebre subió a más de cuarenta. ¿Y con las  tasas al sesenta?,  ¡a papá mono, no!
Argentina se fue a la B el día que, genuflexión mediante,  fue a pedir guita al FMI.  El Fondo soltó 15 mil millones, hoy, vaporizados. Desde el  baile en el balcón de la rosada más de 52 mil millones se fueron por clase ejecutiva. Orgía financiera en el burdel PRO.
El país se prepara para un nuevo descenso. La C está muy próxima, demasiado. Aunque se ganen todos los partidos el promedio no da. La Caída se presenta de forma inevitable. La denominación  académica es default. En el vocablo popular: nos…

La Dama y el operativo cobertura

La Dama y el operativo cobertura 

Escribe: Rosendo P. Gabino

La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, La dama con rostro de tragedia, cuenta con un blindaje solo comparable al escudo misilístico norteamericano. Mimada y puesta en incubadora hasta el inicio de la campaña que la tendrá como candidata al baile del balcón 2019. La locadora de la base aérea es la única opción rentable de Cambiemos ante el lacónico tiempo que le resta al Mandela criollo. Definición, esta última, de un periodista que hace de la genuflexión un arte.
“La nueva forma de hacer política” no tiene más nombres para ofrecer. El resto del elenco apenas califica, con cierto margen de duda, como relleno en alguna película épica de mediados de los cincuenta. ¿Cuántas tomas harían repetir?

La Dama, los corsarios y los ponedores involuntarios.

Los medios  no reparan en elogios.  La describen como la mejor gobernadora de la historia. La Dama apuestó a licitar patentes de corso.  Conoce de inversiones rentables y la pone. Armó su flota.
Mientras tanto el berretaje, un culto al pensamiento soez, aplaude, se come el verso.
Los problemas solo son atribuibles  a la interminable pesada herencia  nacional y de cabotaje; la provincial.  Verdad atronadora es que su predecesor, el motonauta,  dejó la alcancía sin pozo vacante.  Este fue  el  motivo real  por el que Don Florencio, “un pleno”,  no quiso ser candidato.  Sus dichos: poesía épica clase b.
A la Dama,  los escándalos de propia factoría, le hacen proporcionalmente poco daño. El ruido generado se suaviza  por  efecto de la  inversión proactiva.
El mecanismo  blanqueador de guita negra conocido como “Los aportantes truchos” superó el grotesco.  Pocas veces una investigación periodística expuso  tan abrumadoras  pruebas.  Aquí y allá, documentos y testigos  se multiplicaron  en propios y ajenos.
Los donadores de efectivo mostraron ser de un colectivo multisectorial incalculable. Pobres y ricos se unieron con fe ciega al mundo paralelo de Cambiemos. Entre las perlitas destacadas, hay que mencionar, la extravagancia de los Candidatos opositores poniendo guita para la campaña del oficialismo. Un ejemplo mundial de civismo. Capítulo digno de haber sido parte de “las mujeres son cosas de guapos”.  Se habrán inspirado de ahí?
Ante el bochorno La Dama nunca se dijo inocente.  Solo atinó a decir que era una denuncia del partido del mal.  El silencio dominó al mejor equipo. En los despachos se escucha: Juan Amorín y la que te pa…

El elenco negro

La Dama, cuerpo y alma de  la campaña 2015, fue cabeza de un elenco de varieté.  Se  encargó  personalmente de mantener al niño Esteban con la boca cerrada. La historia lo condena como  un “capullo” que siempre la embarra.
Similar es el caso de  la señora de Mosca. Dueña de una biografía cargada de  amor, poder y denuncias tan atrapantes, que no se entiende como  Netflix aún no la descubrió. A ella, la gobernadora le enseñó el arte del rostro de la tragedia. No pasó la prueba de cámara. ¿Por qué no hablan?, ¿le comieron la lengua los ratones?
La Dama necesitaba para cerrar el paquete su propia Juana de Arco.  Buscó en los clasificados del gran diario argentino y tuvo suerte. Encontró la última disponible: Graciela, una de las Chicas Superpoderosas junto a Elisa y Margarita.
La hormiguita, en el juego del poliladron, hoy no lleva las esposas en el cinturón.  Teme  lucirlas  en sus muñecas como finas joyas de Tiffany.  Sabe que su imagen perdió pureza. Su único refugio son los estudios televisivos del CEO Don Héctor.
Ante los  micrófonos díscolos huye con la cabeza gacha y escapa con su vergüenza a cuestas.  Evita la  iglesia por miedo a que el agua bendita hierva.  Ayer heroína para el bronce. Hoy chaleco de plomo.

¿Estás en la lista?

Rosendo,  por deseo y curiosidad, buscó su nombre en la lista providencial. Para su desazón no se encontró.  Con sed de revancha examinó de nuevo. Tuvo recompensa. Encontró a dos hermanos empresarios, ambos, feligreses del cambio.
El pajarón más grande supo pagar cubierto en la mesa del fugaz exministro de Chupete De la Rúa.  El sustractor  del trece por ciento a los docentes: López Murphy.
Primero, el cronista le reprochó el poco dinero que aportaron. Tacaños.  Cómo respuesta obtuvo un: “Nosotros  no pusimos  un mango”, para después, simular cara de enojo. Todo muy poco creíble.  Como remate uno despachó: “y copiaron los vicios del peronismo”.  Salud.

Gracias por tanto: la nueva última cena

Gracias por tanto: la nueva última cena

Escribe: Rosendo P. Gabino

Es hora de partir.  El festín concluyó. Sobre la mesa aún quedan restos del enorme banquete. Todavía se puede sacar carne del hueso. Sin embargo,  los invitados que todavía tienen resto, se declaran  satisfechos y cruzan los cubiertos.  Pocas veces han comido tan de golpe; hasta  rechazan el café.
Los comensales, después de  dos largos años de la mejor cocina del mundo, presienten que su paladar tendrá un cambio de sensaciones.  Temen el sabor agrio.  Un próximo estado de putrefacción.
No están dispuestos a sufrir la más mínima indigestión. La panzada fue brutal, son voraces, implacables, pero no estúpidos.
Los anfitriones de la gala redoblan la atención a sus invitados. Mejoran lo  exquisitamente terrenal a nivel  sublime, cual diablo tienta  al pecado.  Al son de un bolero los mariachis van de mesa en mesa  cantando  “vamos del cuarenta al sesenta”.  Solo reciben una mueca soberbia y vacía.
Sus cinturones se desprenden. Los vientres inflamados buscan libertad. Finalmente, algunos se quedan un rato más, solo un poquito, aclaran.
El círculo rojo y sus mutualistas de bandera ajena fueron los protagonistas de  la festividad financiera del paraíso sur. Otros aromas  llaman a sus  preciados y multiplicados mangos  verdes. Platos  menos abundantes pero más seguros.  Tienen buenos amigos y mejor información.  Gozan de privilegios ajenos al resto de los mortales. Sí, algunos hasta gobiernan.
Chantas de levita devenidos en ministros que hicieron del estado una casa de burlesque, donde faltan plumas pero sobran billetes.  Exponentes acérrimos  del mostrador reversible. Ponen precio y participan de la compra venta. Con total desparpajo, y plena luz del día, crearon un bacanal.
Los que se quedaron afuera  miran la comilona  por el vidrio del salón.  Son multitud. Algunos aplauden mientras esperan la promesa de las sobras; el derrame más esperado de la historia.  Se aprietan el cinturón y piden paciencia.
Otros languidecen mientras sus estómagos de niños o abuelos  gritan penurias.  El vidrio los separa del alivio, pero a esta altura, poco queda para repartir.
Cuando el cristal estalle, los  comensales  saturados de  engorde, ya se estarán revolcando en otros páramos. Sí, como cerdos en nuevo chiquero.